Burlas por el ‘engaño’ del envío del portaaviones de EEUU

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Burlas por el ‘engaño’ del envío del portaaviones de EEUU

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Fuente: En abril la agrupación de buques de guerra Carl Vinson de la Armada de EE.UU. fue desviada de Singapur hacia el occidente del Pacífico. Foto: Archivo

El presidente de Estados Unidos Donald Trump dijo que estaba enviando “una armada” a las aguas coreanas para tener cómo enfrentar potencialmente las amenazas de Pyongyang.

Pero la no llegada de la supuesta armada llevó a que algunos surcoreanos cuestionaran su liderazgo y la estrategia que ha adoptado frente a su impredecible vecino del norte.

Mientras Corea del Sur se prepara para elegir a su nuevo presidente el próximo 9 de mayo, el reclamo podría tener profundas implicaciones para las relaciones entre Seúl y Washington.

“Lo que el señor Trump dijo fue muy importante para la seguridad nacional de Corea del Sur”, le aseguró al diario The Wall Street Journal el candidato presidencial Hong Joon-pyo. “Si eso fue una mentira, entonces durante el mandato de Trump Corea del Sur no volverá a confiar en nada de lo que él diga”, afirmó Hong, quien ahora está perdiendo las encuestas.

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El portaaviones USS Carl Vinson en el Estrecho de la Sonda, en Indonesia, el 15 de abril del 2017. Foto: Twitter

Los medios surcoreanos también aprovecharon los contradictorios reportes sobre la “armada” de Trump, que está liderada por el portaaviones USS Carl Vinson.

Un periódico tituló “La mentira del Carl Vinson” de Trump y especuló con que los líderes rusos y chinos debieron haberse reído a carcajadas frente a su ausencia.

En dicho informe, el engaño –que tenía la intención de exhibir una defensa robusta contra una potencial prueba nuclear por parte de Pyongyang– fue comparado con las muestras de fuerza de Corea del Norte, en las que “misiles falsos” desfilan por las calles de la capital norcoreana.

“Como Corea del Norte, que usualmente es acusado de desplegar misiles falsos durante desfiles militares, ¿está también Estados Unidos empleando ahora un “engaño” como su política frente a Corea del Norte?”, se preguntó el diario.

Enviar a la armada

Como respuesta al antagonismo de Corea del Norte de la semana pasada, Trump afirmó que el USS Carl Vinson y su escolta ya habían sido desplegados en aguas de la Península de Corea.

“Estamos enviando una armada. Muy poderosa”, le dijo Trump a María Bartiromo, de Fox Business Channel. “Tenemos submarinos. Muy poderosos. Mucho más poderosos que el portaaviones. Eso puedo asegurárselo”.

Sin embargo, resultó que el grupo de portaaviones estadounidense realmente no se estaba dirigiendo a la península, sino hacia encontrarse con la Armada australiana para realizar ejercicios conjuntos. Funcionarios estadounidenses insisten en que ahora está en camino al Mar de Japón, conocido en Corea del Sur como Mar del Este. Pero todavía no ha llegado.

Este jueves, la Armada de Estados Unidos anunció que estaba prolongando el despliegue del Vinson por 30 días, para “proveer una presencia persistente en las aguas de la Península de Corea”.

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Corea del Sur reacciona

Si la declaración inicial de Trump fue un engaño, al parecer funcionó. La prueba nuclear prevista por Corea del Norte no se materializó.

Pero continúan las preguntas sobre la eficacia de esa táctica a lo largo del tiempo.

“Entiendo la ambigüedad estratégica para las autoridades militares. Sin embargo, eso es diferente para un líder político”, le dijo a CNN Yang Moo-jin, de la Universidad de Estudios de Corea del Norte.

“Trump, (el vicepresidente Mike) Pence y (el secretario de Defensa James) Mattis usaron todo esto para aumentar la tensión y presionar a Corea del Norte. El poder de las naciones poderosas proviene de la transparencia, no de lo contrario”, añadió.

“¿Cómo espera Estados Unidos que los surcoreanos confíen en su país si su líder engaña y exagera? Los sentimientos de los surcoreanos fueron considerablemente heridos por los comentarios del líder de un aliado cercano”.

Reina la confusión

La garantía inicial de Trump, bajo la forma de una poderosa respuesta militar, telegrafió una defensa también robusta de los aliados leales de Estados Unidos: Corea del Sur y Japón.

Además, aumentó la tensión en la península y llevó al embajador adjunto de Corea del Norte ante la ONU a advertir que Estados Unidos se expone a una guerra nuclear con sus acciones en la península. Cualquier acción hostil es inherentemente un cálculo peligroso cuando se trata de un actor tan inestable como el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un.

Un alto funcionario de Estados Unidos explicó luego que la responsabilidad por los reportes contradictorios se debía a una mala comunicación entre el Pentágono y la Casa Blanca.

Sin embargo, el secretario de Prensa de la Casa Blanca Sean Spicer agravó la confusión al repetir las afirmaciones de Trump.

“Tenemos una armada que está yendo hacia la península. Es un hecho”, afirmó ante una prensa escéptica durante la sesión informativa diaria de este miércoles, argumentando que, en el sentido más amplio, la declaración del presidente era correcta porque eventualmente los barcos llegarían a las aguas entre Corea del Norte y Japón.

Entretanto, las fuerzas militares de Estados Unidos y de Corea del Sur actualmente están en medio de ejercicios de entrenamiento conjuntos en la base aérea Kunsan, en la costa oeste de la Península de Corea. Corea del Norte lleva mucho tiempo oponiéndose a las maniobras conjuntas de cada año entre estos dos países.

“Nos asignaron realizar estos ejercicios anuales porque tenemos que estar preparados siempre para defender a la República de Corea y obviamente desde hace un tiempo lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo mientras sea necesario”, le dijo a CNN el teniente coronel Steven Raspet.

La arena movediza de la política

El engaño, si es que lo fue, llega en un momento muy difícil para la política surcoreana, pues en menos de un mes el país irá a las urnas para elegir el reemplazo de la destituida presidenta Park Geun-hye.

Además de los comentarios sobre las relaciones entre EE.UU. y Corea del Sur hechos por Hong, el candidato presidencial del gobernante partido de Park, la confusión por la respuesta de Estados Unidos a las potenciales pruebas nucleares despertó varias dudas sobre qué tanto el Gobierno y el Ejército sabían realmente cuál era la ubicación del Carl Vinson y el resto de portaaviones estadounidenses.

Las preguntas sobre lo que significa esto en el contexto de la elección, en las que la creciente beligerancia de Pyongyang ha sido un tema fundamental de conversación, abundan.

“Corea del Sur y Estados Unidos están en una cooperación estrecha para disuadir las provocaciones de Corea del Norte y para buscar la paz y la estabilidad de la península coreana”, aseguró un funcionario del Ministerio de Defensa de Corea del Sur.

“El Ministerio de Defensa ha estado y está trabajando de cerca con el ejército estadounidense. Sin embargo, es inapropiado que el ministerio profundice en los detalles sobre (la fortaleza) de la operación militar de Estados Unidos”, añadió.

Orgullo herido

Algunos de los comentarios de Trump también han irritado a Corea del Sur. El presidente le dijo al diario The Wall Street Journal, después de recibir un informe de la geopolítica regional por parte del presidente de China Xi Jinping, que la Península de Corea “en realidad solía ser una parte de China”.

La cancillería de ese país, durante su sesión informativa de este jueves, anunció la respuesta del gobierno a esos comentarios.

“El Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Sur está en el proceso de verificar los hechos tanto con Estados Unidos como con China, a través de varios canales diplomáticos”, afirmó un portavoz del Ministerio Cho June-hyuck.

“La comunidad internacional reconoce inequívocamente que Corea nunca fue parte de China en sus miles de años de historia, nadie puede negar ese hecho”, añadió.

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