Denuncias contra Cifuentes siembra desconfiaza en los ciudadanos

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Denuncias contra Cifuentes siembra desconfiaza en los ciudadanos

Cristina Cifuentes - presidenta de la Comunidad de Madrid

El PSOE, Podemos y Ciudadanos se unieron ayer para pedir que Cristina Cifuentes aclare en una comisión de investigación el papel que jugó en la concesión de dos contratos de gestión que la Guardia Civil considera sospechosos. Aunque Albert Rivera solo pedirá la dimisión de la presidenta de Madrid si esta es imputada, la relación entre los socios de investidura se ha deteriorado. “Hay sospechas y llevan a la desconfianza”, dijo José Manuel Villegas, número dos de Ciudadanos.

El PP y Ciudadanos están unidos por un pacto de investidura en Madrid. El partido de Rivera solo pedirá la dimisión de Cifuentes, o estudiará participar en una moción de censura, si esta es imputada. Aunque Ciudadanos defiende la vigencia del pacto, la polémica ha tensado enormemente la relación entre los dos socios.

“A raíz de esas informaciones se produce desconfianza”, argumentó Villegas sobre los dos informes de la Guardia Civil. “Hay unas sospechas que hay que disipar”, siguió en conversación con EL PAÍS. “Hay sospechas y llevan a la desconfianza. Eso se puede recuperar si hay explicaciones convincentes, rotundas, que hagan desaparecer las sospechas. Eso estamos pidiendo”, añadió sobre la comisión de investigación parlamentaria que la oposición ha fijado para el 2 de junio.

“Cifuentes preside la Comunidad gracias a nuestros votos, tenemos todo el derecho del mundo a exigirle explicaciones políticas en la Asamblea a partir de la existencia de los informes policiales”, aseguró un dirigente que pertenece al reducido círculo de consejeros de Rivera. “También negamos que ella represente la renovación. Lleva tres décadas en el PP, que está podrido de arriba a abajo”, añadió, vinculando a Cifuentes con la etapa de Ignacio González (detenido en la Operación Lezo) y Esperanza Aguirre (dimitida como concejal tras el escándalo).

La hoy presidenta no participó de esos Ejecutivos, aunque fue diputada autonómica y también delegada del Gobierno. El argumento, sin embargo, es empleado por todos los portavoces de Ciudadanos. “Quien está en el lodo no puede sacarnos del lodo”, opinó Rivera. “Que dé explicaciones de si conocía la financiación irregular del partido y de si recibía presiones de la señora Aguirre y del señor González”, dijo Ignacio Aguado, líder de Ciudadanos en Madrid.

“El PP nunca ha encarnado la renovación en nada. Esa es la vitola que se ha visto obligado a ponerse para justificar los casos de corrupción”, remató César Zafra, el diputado autonómico que se encargó de interrogar a Esperanza Aguirre a su paso por la comisión de investigación de la Asamblea de Madrid.

El PP afea a Ciudadanos que esté empleando la polémica para un triple objetivo. Primero, erosionar la imagen de Cifuentes como adalid de la regeneración del PP. Segundo, presentar a Ciudadanos como única garantía en la lucha contra la corrupción. Y tercero, marcar distancias con Mariano Rajoy.

“Siempre intentan desgastar a Cristina Cifuentes para obtener rédito político. Me parece normal siendo oposición pero me parece incongruente siendo parte de un pacto de gobierno”, opinó Isabel Díaz Ayuso, diputada autonómica del PP integrada en el núcleo duro de Cifuentes. “Ella es lo peor que les podría haber pasado: representa a un nuevo PP, moderno, a la gente joven le gusta, es moderada y reformista”.

Tras el estallido de los casos Gürtel, Púnica o Bárcenas, el PP perdió la mayoría absoluta en la Comunidad de Madrid. Cifuentes depende de Ciudadanos. Desde las elecciones de mayo de 2015, su equipo busca achicar el espacio electoral del partido de Rivera y reconquistar la mayoría absoluta con un programa marcado por las medidas de regeneración y la lucha contra la corrupción.

Ese esfuerzo se resume en el código ético impulsado por Cifuentes, e incluido en los estatutos del PP de Madrid, “el más duro que hay en España”, según los dirigentes del equipo de la presidenta. Esa afirmación es empleada ahora en su contra por sus rivales internos y externos. Nuestra posición frente a la corrupción, como todo el mundo sabe es de tolerancia cero, lo demostramos día a día tomando la iniciativa llevando a la Justicia además todo aquello que consideramos que no es conforme a derecho”, difirió ayer Ángel Garrido, consejero de Presidencia, Justicia y Portavoz de la Comunidad de Madrid.

El PP y Ciudadanos están vinculados por tres pactos de investidura autonómicos (Madrid, La Rioja y Castilla y León) y uno nacional. Aunque los dos partidos niegan que se pueda hacer una lectura nacional de la polémica que rodea a Cifuentes, las máximas figuras de ambas formaciones se han implicado a fondo en la cuestión.

Si el mismo Rivera ha participado en el intento de desdibujar la figura de Cifuentes, también Mariano Rajoy ha intentado reforzar a la presidenta autonómica (“Cristina tiene todo el apoyo del PP, lo hemos demostrado y lo ha expresado así el presidente del Gobierno, la secretaria general y todos”, dijo ayer Fernando Martínez Maíllo, coordinador nacional de esta formación).

Además, el estallido de la Operación Lezo, las nuevas revelaciones del caso Púnica y la polémica que afecta a Cifuentes han tenido un efecto directo en las expectativas electorales de Ciudadanos, que se han multiplicado a costa de las del PP.

El partido de Rivera pasaría de 7 a 13 concejales en el Ayuntamiento y de 17 a 31 diputados en la Asamblea si hubiera elecciones hoy, según los datos de Metroscopia. El CIS, por su parte, también detecta una clara mejora de la formación de Rivera, que alcanzaría un 14,9% de los votos en toda España, su mejor expectativa desde hace más de un año. Ninguno de esos datos ha pasado desapercibido para los estrategas de Ciudadanos.

Las direcciones nacionales de los dos socios ya vivieron momentos de tensión por las negociaciones que culminaron en la dimisión de Pedro Antonio Sánchez, presidente de Murcia imputado en el caso Auditorio.Ahora, el foco está puesto sobre Cifuentes. La presidenta autonómica no está imputada, pero sus socios de Ciudadanos evalúan la vigencia de su pacto a cada nuevo capítulo que relaciona al PP con presuntos casos de corrupción.

El País
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