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Alexei Navalny desea enfrentarse a Putin por la presidencia de Rusia

El principal opositor ruso, Alexei Navalny, ha movilizado a miles de sus partidarios en todo el país para imponer su candidatura a las elecciones presidenciales de marzo de 2018, a las que no puede presentarse, y poder así competir con el presidente Vladimir Putin.

Unos 15.000 de los seguidores del carismático abogado y bloguero anticorrupción, con tintes a veces nacionalistas, participaron en los actos celebrados en unas 20 ciudades del país, en presencia de autoridades electorales locales, para respaldar su candidatura en los próximos comicios. Sólo en Moscú, más de 700 personas se congregaron bajo una gran carpa instalada junto al río Moscova.

“Estoy muy feliz, estoy orgulloso de decirles que estoy aquí como candidato para toda Rusia”, dijo Navalny a sus seguidores en el acto moscovita.

Estamos preparados para ganar y ganaremos estas elecciones“, zanjó el abogado, antes de terminar su discurso bajo una lluvia de confeti.

Horas antes, numerosos partidarios del opositor participaron en manifestaciones en otras ciudades rusas: más de 800 personas en Rostov (sur), unas 900 en Yekaterinburgo (en los Urales) y más de 700 en Novosibirsk (en Siberia), según datos de su equipo. La comisión electoral rusa declaró en octubre inelegible a Navalny hasta 2028, debido a una condena judicial por desvío de fondos, un caso que el opositor más importante al Kremlin considera que fue organizado.

Dos miembros de la comisión electoral central participaron en el evento, según el equipo de campaña de Navalny. Por su parte, el Kremlin defendió este martes la “legitimidad” de la elección presidencial de Rusia en marzo, después del rechazo de la candidatura del principal opositor a Vladimir Putin, Alexei Navalny, quien llamó a boicotearla, informó la agencia France Presse.

“El hecho de que no participe en virtud de la ley una persona que desea ser candidato no puede afectar de ninguna manera a la legitimidad de la elección”, declaró a la prensa el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.

Problemas con la justicia

Alexei Navalny, quien fue condenado por la justicia en varias ocasiones y este año pasó periodos cortos de detención por unas manifestaciones no autorizadas, multiplicó en los últimos meses los encuentros con sus electores.

Desea concurrir a las elecciones presidenciales como candidato autodesignado, pero necesita estar apoyado por un grupo de al menos 500 electores para poder solicitar a la comisión electoral central ser inscrito en la lista oficial de candidatos, como establece la ley rusa.

Al convocar concentraciones que reúnan a la vez a 500 personas en 20 ciudades rusas, espera mostrar la amplitud del apoyo del que goza en Rusia y presionar a la comisión electoral para que registre su candidatura a pesar de su inelegibilidad.

“Un hombre así tiene que ser presidente o al menos participar en el debate para hacer preguntas difíciles”, comentó Yuri Bertshenko, que participó en el acto de Moscú.

Si Navalny no está autorizado a participar, no voto“, afirmó por su parte Marina Kurbatskaia, jubilada.

Alexei Navalny mantiene una campaña desde hace meses que le permitió hacerse con una fiel base de partidarios, a veces muy jóvenes, gracias a vídeos virales que denuncian la corrupción de las élites.

No tan popular como Putin

En marzo y junio, también organizó manifestaciones de una amplitud inédita desde las manifestaciones de 2011 y 2012, que se saldaron con cientos de detenciones.

Su popularidad, no obstante, aún está lejos de la de Vladimir Putin, cuyas actividades aprueban alrededor del 80% de los rusos, según los últimos sondeos.

Putin, quien llegó el año 2000 a la presidencia de un país con inestabilidad en el poder y una economía tambaleante, es elogiado por muchos ciudadanos rusos por haber aportado una nueva prosperidad, principalmente gracias al maná petrolero, y por haber vuelto a poner a Rusia en el escenario internacional.

El presidente, que también se presenta como candidato autodesignado a la elección de marzo de 2018, tiene casi asegurada la victoria en los comicios.