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Aprietan negociaciones para evitar huelga en el Prat

Unos 320 euros representan la brecha que separa a los trabajadores de Eulen y a la empresa que presta el servicio de seguridad en el aeropuerto de El Prat. Supondría un aumento salarial del 31% y fue el principal escollo que impidió un acuerdo en la maratoniana negociación del pasado viernes. Así que mañana domingo las terminales afrontan una segunda jornada de paro parcial que comenzará pocas horas antes de que las dos partes vuelvan a reunirse de urgencia a instancias de Aena, en sus oficinas, a las 9.30 horas.

Pasajeros y aerolíneas siguen en vilo la evolución del conflicto laboral, a la espera de una negociación contra reloj, inicialmente prevista para el martes y que ha sido adelantada por Aena. El ente ha hecho un llamamiento a la “responsabilidad” de las partes. También hoy sábado, Foment del Treball ha reclamado que “se tomen medidas extraordinarias” para frenar la huelga y evitar los perjuicios a los ciudadanos y la “pérdida de competitividad del sector turístico de la capital catalana”.

A lo largo del sábado (sin paros) la rutina ha transcurrido sin incidentes remarcables en el aeropuerto barcelonés, donde las colas apenas han alcanzado los 25 minutos en la T-1, la terminal que más esperas ha registrado durante la mayoría de días de huelga de celo.

Las discrepancias

¿Por qué está encallado el conflicto? La última reunión entre ambas partes y Aena que concluyó la madrugada de este sábado en la sede de la Conselleria de Treball -que ejerce de mediador-, acabó con las posturas inamovibles. Los empleados de seguridad reclaman un aumento de sueldo de unos 350 euros, mientras que la dirección de la compañía se planta en un incremento del 3%, lo que no llega a los 30 euros para las nóminas de estos profesionales que, de media, se sitúan en torno a los 900 o 950 euros.

“El encuentro con Aena y Eulen ha sido una absoluta pérdida de tiempo. Es una tomadura de pelo que nos ofrezcan una subida de 18 céntimos la hora, es indignante”, expone Juan Carlos Giménez, asesor del comité de huelga de los empleados. Y destaca que en las tareas de vigilancia de otros servicios e infraestructuras de transporte, como Renfe o los Ferrocarrils de la Generalitat, ya se contempla este complemento, que oscila entre los 300 y los 400 euros.

La negociación en Treball fue la prolongación de un primer encuentro en la sede aeroportuaria en El Prat, en busca al menos un pacto de mínimos. Un consenso que permitiera suspender los paros parciales previstos para los viernes, domingos y lunes, hasta que la huelga se declare indefinida, el 14 de agosto.

Desde la Generalitat se pretendía establecer así “un paréntesis”, en palabras del secretario general de Treball, Josep Ginesta, para evitar el perjuicio a los usuarios y ganar una decena de días de negociación.

Pero las sensibles diferencias sobre la subida salarial mandaron al traste el acuerdo y otros aspectos demandados por los trabajadores: básicamente, “mejorar la formación del empleado y aumentar el personal”, como destaca Giménez.

Réplicas

“Es de sentido común y un cumplimiento ineludible que los vigilantes tengan formación en escáner, porque es clave para la seguridad de todos; pues Aena y Eulen aceptan este punto casi como una concesión cuando se trata de una obligación”, se queja Giménez. El asesor destaca el estrés que representa para estos trabajadores la presión de ejercer “en un puesto tan sensible, bajo la supervisión de Aena, de la Guardia Civil, de todos”. Giménez también quiere hacer notar que el conflicto de esta magnitud “solo se está dando en el aeropuerto de Barcelona.

Por su parte, la dirección de Eulen ha emitido un comunicado en el que asegura que durante las negociaciones se alcanzó un “amplio consenso en las reivindicaciones de carácter social y aspectos organizativos” solicitados por el comité de huelga.

“A pesar de todo, el comité se manifestó intransigente en la inadmisible y desproporcionada petición de incremento salarial superior al 31%, lo que impidió cerrar un acuerdo”, añade la nota.

Los próximos paros parciales están convocados para los días 7, 11 y 13 de agosto, donde se repetirán las franjas de interrupción del servicio de 5.30 a 6.30 horas, de 10.30 a 11.30 horas, de 16.30 a 17.30 horas y de 18.30 a 19.30 horas. De no mediar un acuerdo antes, a partir del 14 de agosto, la plantilla ampliará la huelga a las 24 horas del día. La Delegación del Gobierno decretó servicios mínimos del 90% “para garantizar que se preservan los derechos” de los usuarios.