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Desesperación y caos en sangriento enfrentamiento en Jerusalén

Tres palestinos han muerto y hay cerca de doscientos heridos en los enfrentamientos que siguieron hoy al masivo rezo de protesta musulmana por las medidas de seguridad impuestas por Israel en el acceso a la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén Este.

Tres palestinos han muerto y hay cerca de doscientos heridos en los enfrentamientos que siguieron hoy al masivo rezo de protesta musulmana por las medidas de seguridad impuestas por Israel en el acceso a la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén Este.

Los palestinos se Según informaron la agencia palestina Maan y el diario israelí Haaretz, que citan a testigos, tres jóvenes palestinos murieron en el barrio de Ral El Amoud tras recibir un disparo de colonos israelíes.

El Ministerio de Salud palestino dijo que Mohammed Sharaf, de 17 años, y Mohammad Hassan Abu Ghannam, de edad desconocida, murieron de heridas de bala en dos vecindarios de Jerusalén Este, algo lejos del epicentro de tensión en la Ciudad Vieja amurallada.

El propio Ministerio informó de una tercera víctima palestina, Mohammed Lafi, de 18 años. Además, se registraron 193 heridos en los disturbios, que tuvieron lugar tanto en Jerusalén como en Cisjordania, según confirmó el servicio de emergencias Media Luna Roja, el equivalente musulmán a la Cruz Roja.

Este servicio cifra en 41 los heridos en el centro de Jerusalén que fueron trasladados a los centros de atención médica localizados en distintos barrios, la mayoría de ellos por golpes, balas recauchutadas y quemaduras, a los que se suman otros 31 que fueron intervenidos en el lugar de los hechos.

A pesar de la presión internacional para eliminar los detectores de metales,el motivo de la queja de los palestinos, el gabinete de seguridad del primer ministro Benjamin Netanyahu decidió en las primeras horas del viernes mantenerlos en su lugar, diciendo que eran necesarios para evitar que las armas se contrabandearan al santuario.

En protesta, miles de fieles se reunieron para las oraciones del viernes en varias entradas al sagrado complejo, que se asienta en una meseta de piedra y mármol en la Ciudad Vieja.

Se negaron a entrar, prefiriendo orar afuera, en algunos casos llenando los estrechos callejones del barrio musulmán de la Ciudad Vieja. “Rechazamos las restricciones israelíes en la Mezquita Aqsa”, dijo el clérigo musulmán de Jerusalén, el Gran Mufti Mohammad Hussein.

En el barrio jerosolimitano de Isariya hubo dos heridos con munición real, diez con balas recubiertas de caucho y cuarenta por inhalación de gas y quemaduras. En cuanto a Cisjordania, once personas fueron heridas en Ramala, por granadas de estruendo, gases lacrimógenos y munición real, otras 38 en la vecina Belén, la mayoría de ellas (31) por asfixia por gases.

En el norte y el sur de ese territorio también hubo disturbios violentos, con tres heridos en Qalqilia, seis en Tulkarem y otros seis en Hebrón (dos de ellos con munición real).

En el norte y el sur del territorio también hubo disturbios violentos, con tres heridos en Qalqilia, seis en Tulkarem y otros seis en Hebrón

En las inmediaciones de la Ciudad Vieja, EFE presenció cargas policiales y detenciones de los fieles que, finalizado el rezo en las calles, lanzaron botellas de agua a los agentes que cortaban el acceso a la ciudadela amurallada, donde solo se permitía el paso por los puntos más cercanos a la explanada a los hombres mayores de cincuenta años y las mujeres.

La zona amaneció con un amplísimo dispositivo de la Policía, que expulsó a la prensa de puntos cercanos al complejo, como la Puerta de los Leones.

Miles de musulmanes se congregaron a las afueras del lugar, tercer sitio sagrado para esta religión y primero para los judíos, para rezar y protestar por los detectores de metales instalados por el Gobierno israelí tras un ataque del pasado viernes, en el que fueron asesinados dos policías por tres atacantes que luego fueron abatidos.