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Desgarrador asesinato de la menor dominicana tiene un móvil sexual

«¡Mi hija, mi niña, ¿qué te han hecho? Jamás imaginé nada igual», sollozaba, ayer, desgarrada por el dolor, la madre de la menor dominicana de 16 años asesinada el domingo en su casa del distrito de Tetuán. La Policía Nacional trabaja con la hipótesis del móvil sexual y no descarta que se trate de un episodio de violencia de género. Al cierre de esta edición, no había detenidos.

Fueron los gritos de su progenitora y de su padrastro (de la misma nacionalidad) los que alertaron al hombre al que tenían subarrendada una habitación y al vecindario cuando hallaron el cuerpo sin vida de la adolescente al llegar a su domicilio a las 21.18 horas. La chica estaba en su habitación tendida en el suelo, desnuda y cubierta con una manta, como adelantó ABC. Tenía varios golpes en la cabeza y en el rostro. Quizá por ello el homicida la tapó para no ver el fruto de su brutalidad, cuyo desencadenante se desconoce.

La víctima, que estaba castigada, se quedó sola en casa y aprovechó para quedar con el que fue su verdugo

La autopsia ha revelado que la menor había mantenido relaciones sexuales poco antes –no se sabe si consentidas o no–. Se investiga si con su atacante, quien la agredió sin piedad hasta matarla con algún objeto contundente, para que no le delatara.

Según ha trascendido, la chica, que se quedó sola en casa castigada sin salir porque la víspera llegó tarde, aprovechó la situación para verse con el que acabó convirtiéndose en su agresor. No se sabe aún si él la llamó o fue ella porque el autor del crimen se llevó su teléfono móvil en un intento de no dejar ningún rastro que pudiera incriminarle. Todo ello demostraría que se enviaron mensajes o se llamaron poco antes de que se desencadenara la espiral violenta. No obstante, el aparato del que se deshizo el presunto homicida fue localizado.

Había roto con su novio

El sospechoso sería una persona con la que la adolescente habría mantenido o mantenía una relación. Por eso, la puerta de la vivienda, situada en el bajo D del número 58 de la calle de Panizo, no estaba forzada.

El homicida se deshizo del teléfono de la chica para no dejar pistas de los mensajes. Ha sido localizado

El crimen se debió de producir en apenas tres cuartos de hora, ya que el inquilino –español de 44 años–, explicó que él llegó a las 19 horas al piso y no escuchó nada. Solo los gritos desesperados de la madre y del padrastro cuando hallaron el cadáver. Este último llamó a todas las puertas, en «shock». Ayer fueron al Instituto Anatómico Forense, donde le realizaron la autopsia, a identificar el cuerpo y a hacerse cargo de él. Estaban rotos. En su piso el goteo de allegados fue constante. También el de los amigos y compañeros del instituto de la víctima, que no cesaban de llorar. La menor había roto con su novio hacía poco tiempo.

Los vecinos indicaron que la familia llevaba unos tres años en la finca. «Son muy trabajadores y no dan problemas. La víctima era guapísima, un encanto. Ella y su hermana mayor son del primer marido de su madre; los dos pequeños, de su padrastro». Una señora explicó que ella vio a un joven salir corriendo del portal. Otra dijo que ella se fijó en dos chicos que lo abandonaron de forma apresurada el domingo. No se sabe si tienen relación con el suceso.