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La odisea de los venezolanos para viajar de un estado a otro esta Navidad

Hasta dos y tres noches han llegado a esperar quienes buscan pasajes de autobús en dos terminales privados de Caracas, con la intención de viajar al interior del país en esta temporada decembrina. Entre los altos precios de los pasajes y la poca cantidad de autobuses disponibles para realizar los traslados, los caraqueños que buscan salir de la capital por Navidad deben pasar largas horas en filas que no pueden abandonar siquiera para ir a comer.

Sobre cartones y restos de periódicos, como si de indigentes se tratase, duermen en las afueras del terminal Aeroexpresos Ejecutivos, ubicado en Bello Campo, quienes buscan pasaje para viajar esta temporada.

Solo para Maracaibo, capital del Zulia, había cinco listas de espera y este jueves era su última esperanza para conseguir pasaje allí.

María Isabel, una señora de la tercera edad, comentó que se encontraba en esa fila desde el lunes, durmiendo en la calle y aguantando las ganas de comer.

Cada 10 minutos, contaron quienes hacían la fila, uno de los trabajadores del terminal sale a pasar lista, quien se haya ido –así fuese a buscar comida– pierde el puesto.

“Esto es una miseria lo que nos hacen vivir”, señaló María Isabel, conmovida e indignada. A diferencia de la mayoría, su viaje a Maracaibo obedece a problemas médicos. Es hipertensa y diabética, no consigue los medicamentos para sus condiciones y en la capital zuliana tiene un seguro médico con el que consiguió el Glucofage que necesita tomar.

Por correo no se lo pueden enviar, por normativas gubernamentales, así que necesita hacer el viaje pronto para poder regresar cuanto antes: tiene una hija adolescente a la que no le puede pagar el pasaje para viajar con ella, y no quiere dejarla sola en Caracas por mucho tiempo.

En situación similar se encontraba la señora Helena Brilkin. Sola, diabética y con un bastón ha estado haciendo la cola por dos días consecutivos, durmiendo en el sitio para encontrar un pasaje. Tampoco viaja por vacaciones sino por compromiso familiar: su hermana que vive en Maracaibo tuvo un ACV y ella es su única familia, debe ir a cuidarla.

Algunos se tapaban del sol con trapos, otros con paraguas y otros sencillamente se habían acostumbrado ya al calor. Cada cierto tiempo se arriesgaban uno a uno a subir a la panadería, pero los precios de la comida tampoco les permiten estar allí por una semana esperando y comiendo desayuno, almuerzo y cena en la calle.

Por este jueves, les prestaron el baño a algunos cuando tuvieron ganas, pero a más de un hombre le negaron el paso a las instalaciones.

En esa misma sección de la fila –donde estaban quienes integran la tercera lista de espera hacia el Zulia– también había un par de amigos que no quisieron dar su nombre, pero expresaron su indignación por el trato recibido de parte de los trabajadores del terminal. “El que se va de la fila pierde”, explicó “Gato”, como llamaban a uno de ellos.

No tenían mucho equipaje, y tampoco se trasladan para vacacionar, pero su viaje será largo y definitivo. Quieren ir a Maracaibo y emigrar cruzando la frontera hacia Colombia por Maicao.

Todos comentaban sus reclamos, mientras confundidos quedaban las personas que llegaban a recién anotarse en las listas. La cantidad de personas en espera, listas por destino, los carros que tocaban corneta porque los integrantes de las filas se atravesaban en la vía, eran mucha información para procesar de entrada.

Rutas largas superan los 100 mil bolívares

En el terminal de Aeroexpresos Ejecutivos ofrece sus servicios esa línea junto a Expresos Los Llanos. Según las tarifas y destinos publicados en sus taquillas, los precios oscilan entre Bs 30.300 para Maracay, estado Aragua (el más barato), hasta Bs 230 mil hacia San Cristóbal, estado Táchira. Para Valencia cuesta Bs 44 mil, Barquisimeto Bs 101 mil, Maracaibo Bs 197 mil y Maturín Bs 144 mil.

Hacia oriente ofrecen la ruta de El Tigre (estado Anzoátegui) en Bs 148 mil, Ciudad Bolívar en Bs 180 mil. Puerto Ordaz cuesta Bs 190 mil y Upata Bs 200 mil. A todas las tarifas debe sumarse 10 mil bolívares más por tasa de salida.

Viajar por avión no es opción: no se consiguen pasajes y, cuando lo hacen, llegan a precios por encima del millón de bolívares.

Lo que sí agradecen los usuarios es que hay punto de venta como forma de pago, porque en otros terminales deben conseguir el dinero en efectivo.

El salario mínimo, con el último aumento aprobado por el gobierno nacional, es de Bs 177.507,44.

Dentro del terminal, todos los asientos de espera estaban vacíos. Por decisión de sus autoridades, los usuarios deben esperar afuera, en la acera y bajo el sol, mientras en el interior del terminal las sillas permanecen vacías. Pueden ingresar en grupos de 10 para comprar, pero no hay un tiempo de espera definido porque este jueves los puntos de venta estaban funcionando lentamente.

Una hora y media después de esperar por alguna declaración oficial de la gerencia del terminal, no hubo respuesta ni atención para conocer la situación de sus unidades de transporte. Algunos pasajeros decían que los trabajadores que se encontraban en el portón les garantizaron que habría unidades disponibles, pero en su patio no se veían autobuses.

Ciertamente los puntos de venta funcionaban con lentitud, pues en una hora y media todavía el grupo de 10 personas a las que le tocó el turno de ingresar para comprar los pasajes no había salido en su totalidad. El ambiente era de tensión, unos esperaban que pasara la compra, en algunos casos reclamaban el trato de los operadores del terminal. “Son unos salvajes”, dijo una trabajadora en medio de una aparente discusión sobre la situación de los usuarios que esperaban en las afueras del terminal.

Solo venderían pasajes hasta este jueves, porque la compra se debe hacer con un día de anticipación y estarán cerrados el 23, 24 y 25 de diciembre. Volverán a abrir el 26 y cerrarán nuevamente por Año Nuevo el 30, 31 y 1 de enero.

Quienes tienen planeado regresar entienden que la falta de unidades y escasez de combustible posiblemente se mantendrá y no pueden comprar adelantado un pasaje de vuelta. Saben que de regreso tendrán que pasar por todo el proceso nuevamente.