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Las 4 peores series de televisión del año

La ficción televisiva vive una época de esplendor que por ahora no parece dar síntomas de agotamiento. Vivimos en lo que se ha dado en llamar la era dorada de la televisión, una burbuja de series de calidad en la que las cadenas siguen apostando por los contenidos más originales, arriesgados y estimulantes, mientras el cine sigue estancado en la falta de ideas.

Series como ‘Juego de Tronos’, ‘The Handmaid’s Tale’, ‘Westworld’, ‘Stranger Things’, ‘Big Little Lies’ o ‘The Crown’ son solo algunos de los muchos ejemplos que atestiguan el momento televisivo tan fértil que vivimos, en el que los fenómenos masivos empiezan a ser cada vez más frecuentes (2017 ha sido el año de los blockbusters televisivos) y los autores más personales y provocadores encuentran la libertad creativa necesaria para dar rienda suelta a su talento.

Pero claro, no solo de éxitos y series de culto vive la televisión. Con tantas series, es normal que nos salgan unas cuantas manzanas podridas, ficciones que destacan para mal y consiguen el rechazo generalizado de la audiencia.

Inhumans

La merecidísima medalla de oro y el trofeo conmemorativo a lo peor del año es para Marvel’s Inhumans. Los inhumanos son un despropósito sin pies ni cabeza. Un claro ejemplo de que no todo producto de Marvel es sinónimo de éxito y de que fabricar productos protagonizados por súperheroes en cadena no puede hacer otra cosa que bajar el nivel.

Las interpretaciones son limitadas, el conflicto principal con Ramsey Bolton contra su familia real no engancha y el piloto interminable son los primeros obstáculos con los que se encuentra el espectador nada más empezar. Y la cosa no mejora.

Como dato: se ha hablado más del dinero que se ha necesitado para arreglar el pelo de Medusa que de ninguna de las tramas que hayan podido surgir con la separación de sus protagonistas en un mundo desconocido.

Gypsy

https://youtu.be/OVYUc2YWaQU

Cuando por fin pudimos ver Gypsy, nuestras esperanzas se esfumaron y nuestro gozo terminó en el más profundo de los pozos. La serie narra la historia de una psicóloga, que no teniendo suficiente con escuchar lo que ocurre en la vida de sus pacientes, se entromete como parte activa de las mismas usando un pseudónimo e intentando pasar desapercibida entre ellos.

Si ya la falta de ética era bastante con lo que lidiar, además es una muestra andante de la inseguridad y de la mentalidad retrógrada que tanto “critica” en sus pacientes.

El resultado de teja frío. No es capaz de generar un mínimo de interés o de transmitir las emociones con las que lidian los personajes de la serie. Es un constante paseo por la superficie que hace que la puesta en escena no sea nada más que una lejana descripción del relato.

Iron Fist

Danny Rand ha pecado de inocente y de falta de intensidad. Su ritmo lento, la extremada bondad de su protagonista y sus problemas para pillar WiFi para su chi han conseguido convertir al Puño de Hierro en la peor de las series de Marvel en Netflix.

Lo cierto es que los orígenes de Danny son una parte importante para entender al personaje, pero pasarse seis episodios haciendo parkour y contando M&Ms marrones no aporta nada. Además, que compartas franquicia con Daredevil y Jessica Jones no ayuda en absoluto a que te crees una identidad que merezca la pena. Las comparaciones son odiosas… y Danny Rand también.

 

Once Upon a Time

Su sexta temporada cerró la serie como la conocíamos con una de las tandas más tristes y con menos sentido de la historia de la serie. Gideon como villano era bobo, pero es que la malvada Hada Negra tuvo una resolución de lo más idiota. Pero al menos nos dieron un final cerrado. Y más o menos podíamos considerarnos afortunados. O eso creíamos.

De repente, se sacan un nuevo libro de historias en las que un Henry crecidito repite los inicios de su madre en Once Upon a Time. Se lleva a Regina y a Rumple porque son los personajes que siempre han salvado el producto, y se inventan a un Hook 2 para que los seguidores de Captain Swan no se mueran del disgusto. Si a todo eso le sumas una nueva cenicienta interpretada por una actriz bastante limitada y una nueva villana sobreactuada, tenemos un insulso intento de alargar el chicle.