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Lo mata la policía “sin querer queriendo” por culpa de un número

Cerca de la medianoche, Ismael Lopez se despertó alarmado por un ruido en su casa. Se acercó a la puerta e instantes después fue abatido por la policía, que nunca debió estar allí: buscaban a un sujeto en la casa del frente.

Los oficiales recibieron una denuncia de una mujer que aseguró haber sido agredida por Samuel Pearman, vecino de Lopez. Por ello, con los datos consignados en el expediente, procedieron a la dirección señalada, pero se equivocaron por un número y fueron a otra casa, a 15 metros.

Al llegar al lugar, Lopez los habría encarado con su arma. Según el testimonio policial, los agentes le advirtieron que baje el rifle y, ante la negativa, le dispararon. Junto a la puerta había orificios de bala, lo que apunta a que los policías dispararon desde afuera del domicilio.

El abogado de la familia no dudó en culpar a los agentes y resaltó que los vecinos no escucharon ningún intercambio ni advertencia por parte de la policía.

“Había un arma en el lugar, pero Lopez no la tenía con él”, aseguró Murray Wells.

También, aseguró que la familia no cuenta con antecedentes policiales y que, cuando lo contactaron, no buscaban una compensación económica, sino hacer que el caso salga a la luz.

El oficial que disparó a Lopez fue apartado momentánamente de sus funciones, pero no ha sido suspendido. A su vez, el reporte policial indicó que abrieron fuego ante la presencia de un perro y fue allí cuando notaron que Lopez tendría un arma en su poder.

En la casa, había un cartel que decía “Cuidado con el perro” y otro que agregaba, en tono de broma, “Olvídate del perro, cuidado con el dueño”.