Categorías
Mundo EEUU

Confirman participación del príncipe saudita en muerte de Khashoggi

Los puntos claves se ponen sobre la mesa en el macabro caso Khashoggi. El presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EEUU, Bob Corker, dijo que no tiene dudas de que el príncipe saudí Mohammed bin Salman ordenó y monitoreó el homicidio del periodista Jamal Khashoggi.

“No tengo ninguna duda de que el príncipe heredero Mohammed bin Salman ordenó el asesinato, lo supervisó, sabía exactamente lo que estaba sucediendo y lo planeó con anticipación”, afirmó Corker.

Corker ofreció las declaraciones después de que la directora de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Gina Haspel, informara a los líderes del Senado de EEUU sobre los hallazgos de ese organismo con respecto al asesinato de Khashoggi en el Consulado Saudí en Estambul el 2 de octubre.

Procedimiento internacional

El senador explicó que le gustaría que el Congreso aprobara una legislación en respuesta al asesinato.

“La administración del presidente Donald Trump debe condenar enérgicamente el asesinato de Khashoggi y el ‘comandante en jefe’ debe expresar al mundo que EEUU no aprueba el homicidio y el desmembramiento de periodistas”.

Una información filtrada por la CIA a varios medios reveló el mes pasado una evaluación de inteligencia de “elevada confianza” según la cual el asesinato de Khashoggi, columnista del Washington Post, fue ordenado por el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman.

Sin embargo, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que la CIA no tenía una respuesta final acerca de si el príncipe estaba al tanto de que se preparaba el asesinato de Khashoggi.

Trump y Arabia Saudita

Riad negó durante semanas tener conocimiento sobre el paradero del periodista, aunque más tarde se vio obligada a reconocer que había sido asesinado con una inyección letal dentro del consulado y que su cuerpo había sido descuartizado.

El fiscal general saudí reconoció el 26 de octubre que el crimen fue premeditado. Pero el Gobierno saudí sigue manteniendo que la familia real no guarda ninguna relación con el asesinato, al que califica como una operación clandestina.