Saltar al contenido

Infernal promesa de una pandillera a otra chica antes de asesinarla

Venus Romero Iraheta participó con un grupo de pandilleros en la tortura de Damaris A. Reyes Rivas, una joven de 15 años, que fue hallada muerta en Virginia luego de un mes desaparecida.

Según creen los investigadores, Reyes fue llevada al Parque del Lago Accontik engañada por un conocido. Allí la esperaban los pandilleros para reprocharle la reciente muerte de uno de los suyos, Christian Sosas Rivas, con quien ella había tenido relaciones.

Una vez allí, uno de los pandilleros la amenazó con una cuchilla y le advirtió, en español, que podía perder un dedo y llegaron a decirle que tenían un rifle.

Poco después, pese a las bajas temperaturas, la obligaron a desnudarse para que experimentara “el frío que sintió Sosa Rivas” cuando fue asesinado y arrojado a las gélidas aguas del río Potomac.

Poco después de esta humillación, Romero se aceró a la víctima, le propinó hasta 13 puñaladas en el cuello y el abdomen.

“Te veré en el infierno”, le dijo mientras la torturaba. Según el testimonio de una persona cercana al caso, Iraheta también le arrancó un tatuaje de un diamante que tenía como recuerdo de Sosa Rivas.

Gran parte de las vejaciones quedaron registradas en video de celular y las imágenes fueron puestas como prueba en una audiencia del juicio en noviembre.

Un agente del FBI declaró anteriormente que la acusada había confrontado directamente a Reyes preguntándole si había salido con Sosa Rivas, con quien ella había tenido una relación. Luego que la joven reconociera que sí, ella le dio su nombre completo para que supiera quien iba a ser su asesina. Entonces, según el agente, “le dijo a su víctima que nunca la iba a perdonar y que la vería en el infierno” justo antes de comenzar a acuchillarla.

Pese a que esta escena no quedó registrada, un video muestra a la salvadoreña en el suelo, entre la hojarasca, con sangre en su frente y una mano, antes de que otro pandillero, Wilmer A. Sánchez Serrano, comenzara a clavarle un palo en el cuello.

Otros tres de los presuntos homicidas se declararon culpables en octubre.

El pasado mes de noviembre Sánchez Serrano, de 22 años, fue declarado culpable de asesinato. Ocho de los acusados de la muerte de Damaris están a la espera de un juicio en una corte federal en Alexandría.

María Reyes, la madre de Damaris, sacó a su hija de El Salvador en el verano de 2014 para alejarla de las pandillas y poder protegerla, sin embargo, finalmente fue asesinada precisamente por la MS-13.

“Mi hija sufrió mucho. Yo aún estoy sufriendo mucho”, testificó Reyes en español, citada por el Post en noviembre . “A veces veo otras niñas en la calle. Las veo por detrás como si fueran ella, pero se dan la vuelta y es otra. Me encantaría poder tocarla. Me encantaría poder abrazarla”, añadió.