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Los tatuajes que se llevan y el porqué de su éxito

Los tatuajes nos han acompañado durante un largo recorrido, y como si fueran un segundo mejor amigo del ser humano, no parece que vayan a dejarnos en ningún momento cercano. Muestras de fervor religioso, marcas rituales, formas de arte o expresiones de la propia personalidad, lo que al final se puede sacar en claro es que ¡nos gustan los tatuajes!

Trazados por una mano experta, pueden convertir la piel de una persona en un lienzo a la altura de las obras de grandes artistas de la historia, aunque si no se han pensado bien o los realiza alguien torpe, pueden convertirse en un recuerdo desagradable permanente (y costoso de borrar) o en un auténtico desastre grabado “a fuego” en nuestro físico. Razones para tatuarse hay muchas, y dejando de lado estos casos, a veces cómicos, otras no tanto, que mencionamos, la libertad que representan para expresarnos, para, por así decirlo, “personalizar” nuestra persona.

Aunque siempre han tenido cierto éxito, los tatuajes vikingos están de moda, en parte gracias a la serie Vikings, que ha ayudado a avivar la imaginación épica de más de uno. Pero esa no es en absoluto la única razón por la que son tan populares. Los tatuajes vikingos, ya sea con la representación de runas, criaturas y elementos de la mitología nórdica, guerreras voluptuosas o berserker en plena rabieta, transmiten ante todo fuerza y carácter. Suele tratarse de diseños que consiguen llamar la atención sin necesidad de ser excesivos, a no ser que queramos que lo sean, cargados de una furia arrolladora pero de algún modo solemne, bien llevada, como si esa furia “les sentara bien”. No os costará daros cuenta si los miráis con atención. Otra razón por la que gustan es que, cuando se hacen bien, a menudo consiguen aprovechar la carga ancestral de siglos de leyendas y batallas, imprimiendo en nuestra piel un poco de ese espíritu épico que envuelve en el imaginario popular a la imagen del guerrero vikingo.

Cada persona tiene, como ocurre con sus motivos, preferencias propias, pero hasta cierto punto podemos distinguir algunos diseños que suelen “gustar más” a un género o a otro. Hombres y mujeres pueden optar por hacerse tatuajes pequeños pero con mucha personalidad o un sentido personal bien definido, pudiendo tratarse de nombres de seres queridos (¿cuántos no se han arrepentido del día en que se tatuaron el nombre de un o una ex?), palabras o frases que les gustan o tienen un significado especial, a veces en idiomas que el ciudadano medio de su continente es poco probable que entienda, y símbolos de todo tipo que pueden representar algo común a la mayoría de personas, propio de quien se lo hace y sus experiencias vitales, o ser tan “chulos” como para que quieras lucirlos sin demasiadas preguntas, con la ventaja de que siendo pequeños, a menudo también serán discretos.

No es extraño ver tatuajes para hombres que, como pasa en ocasiones con los diseños vikingos, son impactantes, transmitiendo fuerza, poderío, rebeldía y otras sensaciones del estilo. Esto abarca una cantidad quizá inabarcable de formas y estilos diferentes, entre los que siempre han destacado las cabezas, cuerpos completos o referencias a animales, por lo general considerados fieros y/o nobles, como lobos, tigres, águilas, osos e incluso dragones y muchos más. Por supuesto, alguien puede tatuarse un animal por motivos muy distintos, aquí solo comentamos opciones frecuentes.

En el caso de los tatuajes para mujeres, también podemos encontrarnos diseños que buscan a propósito resultar impactantes o recargados, según gustos. Otra alternativa frecuente son los tatuajes cargados de misterio, belleza o con estilos intrincados. A menudo una mujer puede elegir un tatuaje que refleje la feminidad, pero no una feminidad débil, hablamos de la “feminidad fuerte”, mostrando directamente superheroínas y guerreras, mujeres de porte solemne o elegante, o diseños más simbólicos. Siempre han tenido éxito elementos de la naturaleza, hermosa o salvaje, pudiendo incluir ninfas y hadas, fuertes o delicadas, inocentes o no demasiado, así como animales que también aparecen por su cuenta, aunque puede que con mayor variedad que en el caso masculino.

Terminando, los tatuajes con calaveras, ya formen estas una parte o el conjunto del diseño, o tal vez su forma aparezca constituida con la combinación de varios elementos del tatuaje, siempre han sido populares, como también los tribales en toda su variedad, desde pequeños patrones sencillos hasta intrincados diseños que cubren una gran cantidad de piel.

En cualquier caso, las posibilidades no tienen más límite que el de la imaginación de quien se quiere hacer el tatuaje y el artista que lo hace realidad, así que constantemente puedes encontrarte con un tatuaje llamativo que te haga “estallar” la cabeza, con estilos desde el cyberpunk hasta la fantasía siniestra más lovecraftiana que la mente humana pueda concebir, pasando por diseños psicodélicos e imposibles y los que no se entienden del todo, salvo porque logran dar genuino miedo.

Aparte está la pregunta de dónde hacerse el tatuaje, y cuando el objetivo es que resulte impactante esta puede ser una muy buena carta. No es lo mismo un tatuaje en la cara, las manos o los nudillos (esto último más frecuente en hombres) que uno en la pierna o la espalda, aunque por sí mismos sean igual de “rompedores”.