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Porque los “apodos para amigos” son tan divertidos

Sencillamente, porque señalar apodos para amigos nacen de circunstancias donde la mayoría de las veces se involucran sentimientos de afinidad entre las personas como también producidas de formas naturales o espontaneas en diversidad de situaciones ocurrentes cuando menos lo esperamos.

Es sin duda alguna una manera jocosa de llamar a las personas por algún detalle significativo en su personalidad, físico o forma de expresarse como por ejemplo quien llama a su hermano menor “El Pote” recordando que durante su infancia era un niño muy bien alimentado y de tez blanca similar a un pote de leche o quizás “El Negro” que a pesar de que todos los hermanos poseen un color de piel clara fue el único que tuvo tez morena y fue considerado negro aun sin serlo, pero que cuando es pronunciado lo hacen con respeto y cariño.

Sin embargo, los apodos para amigos implica un trato diferente y de camaradería, la tertulia de los amigos que se juntan eventualmente para cruzar opiniones sobre algo específico o sobre temas de actualidad, se prestan para recordarnos él porque nos colocamos ciertos apodos; como por ejemplo “El puntual” al que siempre llega tarde o cosas así.

Normalmente en un café o, públicamente, en un programa de televisión o de radio se mencionan apodos de personas famosas que son reconocidas mas por estos que por su propio nombre de pila como; “el rey del pop” sin duda alguna Michael Jackson , “El sol de México” como Luis Miguel, “La reina del pop “como Madona, “El Potrillo” inigualable Alejandro Fernández, lo cierto es que todos ellos son bien queridos a través de sus apodos originados por la empatía de sus seguidores.

Pero, lo mejor de un apodo no es ser famoso para obtenerlo, al contrario cualquiera puede llevarlo indiferentemente de: su raza, preferencia política, credo o religión. Es mucho más que eso, representa el afecto producido por la sinergia durante una experiencia compartida en un lugar y tiempo exacto, donde coincidan casualmente varios elementos y dependiendo el grado de confianza que exista entre las partes.

Algunos más sencillos que otros indiferentemente si son cortos o largos, otros más significativos por la intensidad de su relación, por ejemplo “Mi cielo”, el cual implica una enorme carga de afecto y profundo sentimiento o “Mi loquita” a quien le parece tan graciosa que despierta dulzura y no tiene nada que ver con una locura real ¿o sí? Tal vez por amor.

Hay apodos que no son precisamente originado entre las partes pero si producidos por un interés propio como el de “Mi suegrita” o el de “Mi cuñada del alma” dulce y amargo a la vez pero encantador, lo importante es expresarnos con verdadero y autentico sentimiento y darle ese toque personal que nos describe a cada uno de nosotros.

Es un lujo saber darle el uso correcto a un apodo porque podemos simplificar en un solo nombre muchas cosas que quisiéramos expresar en tan solo un instante, pero de cierto diría que el más significativo seria “Mi amor”.