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La evolución del Bitcoin y las criptomonedas

Las criptomonedas o criptodivisas son un tipo de activo digital que resultan de la combinación de activos digitales en los que hay contenidos una gran cantidad de información. Se almacenan en servidores y los usuarios pueden acceder a los mismos.

La principal diferencia hay entre una criptodivisa y el dinero convencional es la descentralización. Las criptomonedas no están sujetas a las exigencias de los bancos, por lo que no se controlan por reguladores ajenos.

Esto hace que el valor sea muy volátil: un inversor con buenos conocimientos puede hacerse con 1k ganancias diarias, incluso hasta conseguir mucho más, aunque siempre es importante actuar con cautela, ya que el valor de estas monedas también puede caer rápidamente.

Bitcoin es la criptomoneda por excelencia, aunque hay otras tantas que le pisan los talones (cómo Ripple, Ethereum, Litecoin o Dash). Cada una de ellas es diferente, y esto lo podemos saber analizando sus características.

¿De dónde salen las criptomonedas?

Para conocer el origen de las criptomonedas nos tenemos que ir a la década de los años 80, momento en el que se produjo una evolución en el ámbito de la criptografía. Diez años después de ese momento, un hombre llamado David Chaum crearía lo que se conocería como Digicash, un sistema descentralizado que permitirá gestionar transacciones económicas, con la particularidad de que se llevarían a cabo anónimamente, y de manera segura.

Ahora bien, este sistema quedaría latente hasta el año 2009, momento en el que surge con fuerza la criptodivisa Bitcoin, usando un sistema de blockchain (cadena de bloques). A día de hoy hay muchas criptomonedas que se basan en este sistema de funcionamiento, pero todas ellas derivan del Bitcoin.

Ethereum y las diferencias con Bitcoin

Después del Bitcoin, aparece una criptomoneda que fue bautizada como Namecoin, y seguida de esta nos encontramos con el Litecoin, hasta que finalmente llega el Ethereum.

Esta última criptodivisa está suponiendo un nuevo cambio en el mercado, y es que se emplea en redes de tipo Peer to Peer con la máxima seguridad. Se gestionan las verificaciones sin precisar de terceros. Esto es posible mediante la aplicación de avanzadísimos algoritmos informáticos, con la combinación del sistema de cadena de bloques.

Otra de las claves de Ethereum es que se basa en un sistema de código abierto, de tal manera que los usuarios pueden analizar el sistema para tener claro que no se ha introducido ningún programa malicioso que pudiera engañarles.

Ethereum… ¿El sucesor de Bitcoin?

Son muchos los expertos los que aseguran que Ethereum está sucediendo ya al Bitcoin. En enero del año 2017 llegaba a cotizar a 8€ por cada criptomoneda, llegando a una cotización de hasta 470 dólares en noviembre del mismo año. Esto hace que cada vez sean más los usuarios los que se decanten por operaciones con Ethereum, en lugar de usar la ya clásica Bitcoin.

Aunque si bien es pronto para indicar que este cambio va a ser definitivo, todo apunta a que así será.