Cuando se ve una fusta para caballo se sabe para qué se utiliza, pero no siempre cómo se inventó y cómo ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. Repasamos todos los aspectos anteriores y exponemos detalladamente de qué se componen las fustas en la actualidad y cuál es su uso principal.
¿Cuándo se inventó la fusta?
Los hallazgos arqueológicos confirman que desde que el ser humano puebla la faz de la Tierra, siempre ha utilizado fustas para conseguir que los caballos galopen al trote. Las primeras eran muy rudimentarias y se podría decir que se trataba de palos o ramas. Posteriormente, se fueron utilizando materiales más flexibles y se comenzó, en el siglo XIX, a fabricar fustas más acordes con la práctica deportiva de la hípica.
¿Es posible utilizarlas en todo momento?
El exceso de castigo en los animales provocó que se redactase una normativa específica que incluía aspectos como:
- La restricción de los golpes.
- La protección del bienestar del animal.
- Su uso exclusivo como elemento visual convertido en extensión natural del brazo del jinete.
La evolución en su diseño y en los materiales de fabricación
Siempre se ha tratado de un objeto artesanal que se trenzaba a mano y que estaba compuesto, principalmente, de cuero. Posteriormente, se incluyeron partes metálicas para mantener la piel más preservada, pero su uso provocaba algunas heridas a los caballos y se prefirió el empleo de otros materiales más suaves.
En la actualidad, se fabrican con fibra de vidrio, ya que es un material que aligera el peso y aumenta la durabilidad sensiblemente. Además, su elasticidad es muy adecuada para evitar daños innecesarios y el jinete las puede manejar con mayor facilidad.
¿Siguen siendo útiles las fustas para dominar a los equinos?
Depende del tipo de doma y entrenamiento que se quiera realizar. Lo más habitual es que se prefiera una relación más fluida entre quien doma y el animal. La fusta es en la actualidad un objeto que ayuda a corregir algunas posiciones o errores durante los entrenamientos y prácticas con el caballo.
En la actualidad, las fustas son látigos más flexibles de uso esporádico durante el proceso de doma. Lo que se busca es que la relación entre el hombre y el equino sea mucho más fluida y se logre una buena comunicación.
¿Dónde adquirir una fusta de alta calidad?
Exclusivamente en un comercio especializado con la experiencia necesaria en el sector, para garantizar que los productos que adquirimos sean de calidad y preparados para ser usados con el animal. Es importante comprar productos excelentes y siempre a un precio competitivo.
Leer una amplia ficha explicativa, poder comparar precios y disponer de un catálogo clasificado dependiendo del uso final son algunas de las claves para elegir la mejor opción posible.
Todo sea por convertir la experiencia de doma y montura en una más llevadera y agradable. Elegir bien a la hora de comprar una fusta se convierte en sinónimo de éxito para toda persona dedicada a la doma y a la equitación.
