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El origen de las supersticiones más comunes: de espejos rotos a martes fatídicos

Has tirado sal sin querer y tu mano ya busca un puñado para echarlo por encima del hombro izquierdo. Has cruzado los dedos antes de un examen, has tocado madera cuando has dicho algo que no quieres que se cumpla y probablemente has evitado pasar por debajo de una escalera. No estás solo. Las supersticiones son parte de nuestra vida diaria, aunque no siempre sepas por qué haces estas cosas.

La mayoría de las personas no es supersticiosa… hasta que algo les va mal y empiezan a buscar explicaciones. Las supersticiones tienen un poder curioso: nos dan una falsa sensación de control sobre lo impredecible. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cuál es el origen de las supersticiones más populares? Porque resulta que muchas tienen historias fascinantes.

¿Qué significa realmente romper un espejo y por qué da mala suerte?

El mito de los siete años de mala suerte al romper un espejo es probablemente una de las supersticiones más extendidas. Todo viene de los romanos, que creían que la vida se renovaba cada siete años. Romper un espejo no solo dañaba tu reflejo, sino que dañaba tu alma, que se tardaba siete años en regenerarse. Y luego está el tema económico: en la antigua Roma, los espejos eran carísimos, así que decir que traían mala suerte era una manera ingeniosa de evitar que los esclavos los rompieran.

En la cultura china, el origen de esta superstición es diferente. Ellos creen que los espejos reflejan la energía vital, y romper uno significa que esa energía se dispersa. Por eso, cuando ocurre, lo recomendable es envolver los fragmentos en tela roja y tirarlos al amanecer para que el sol limpie cualquier mala vibra.

El misterio del martes 13: ¿por qué es el día más temido?

Si eres de los que no se levanta con el pie derecho un martes 13, tienes motivos históricos para hacerlo. El miedo a esta fecha combina dos fuentes diferentes: el miedo al martes y el miedo al número 13.

El número 13 tiene mala fama desde la Última Cena, donde había trece personas y al día siguiente crucificaron a Jesús. Pero también en la mitología nórdica, el dios Loki era el decimotercer invitado en un banquete y provocó la muerte de Balder. Y en la tradición romana, las brujas se reunían en grupos de trece.

La aversión al martes viene de los romanos, que asociaban este día con Marte, el dios de la guerra. Para los griegos también era un mal presagio, ya que el martes era el día de Ares. Y en la cultura hispana, el martes 13 es particularmente temido porque coincide con la caída de Constantinopla un martes 13 de 1453. En la cultura anglosajona, el miedo es al viernes 13, pero en España y Latinoamérica, el martes es el que te pone nervioso.

El origen del miedo a los números

La triscaidecafobia, que es el miedo al número 13, tiene una base cultural pero también matemática. El número 12 se consideraba perfecto: doce meses, doce signos zodiacales, doce apóstoles. El 13 rompía esa perfección. Muchos edificios no tienen piso 13, y en algunos aviones no existe la fila 13. Esta práctica sigue vigente incluso hoy en día, porque los hoteleros saben que a la gente le da mala espina.

Sal, escaleras y gatos: las supersticiones que te persiguen sin que lo sepas

Has estado evitando pasar por debajo de escaleras desde niño, pero sin saber que el origen de esta superstición viene del antiguo Egipto. Las escaleras apoyadas en una pared formaban un triángulo, y para los egipcios, esta forma era sagrada porque representaba a la Trinidad. Pasar por debajo rompía esa conexión espiritual. Más tarde, los cristianos lo adoptaron porque el triángulo también representaba a la Santísima Trinidad.

Y la sal, tan cotidiana, tiene una historia turbia. En la Edad Media, la sal era cara y se consideraba un elemento mágico que protegía contra el mal de ojo. Tirarla era como invitar a la mala suerte. Pero si tirabas sal sin querer, podías contrarrestarlo lanzando un puñado sobre el hombro izquierdo, donde se creía que se sentaba el diablo. Así de simple.

Los gatos negros y su mala reputación

El color negro y los gatos siempre han sido sospechosos. En el siglo XIII, el Papa Gregorio IX declaró que los gatos negros eran encarnaciones del diablo. Esta creencia se extendió por Europa y provocó que la gente los matara, lo que irónicamente contribuyó a que aumentara la población de ratas y, con ellas, la peste negra. No es que el gato traiga mala suerte, es que nosotros se la trajimos a ellos.

La psicología detrás de las supersticiones: por qué seguimos creyendo

Vale, ya sabes de dónde vienen algunas, pero la pregunta clave es: ¿por qué seguimos haciendo estas cosas en pleno 2025? La respuesta está en el cerebro, que está programado para buscar patrones. Cuando algo malo ocurre justo después de romper un espejo, asocias una cosa con la otra. Es un mecanismo de supervivencia que nos ayuda a anticipar peligros, aunque a veces nos lleve por caminos ilógicos.

Las supersticiones funcionan como un falso control sobre el azar. Piensa en un jugador de fútbol que se pone la misma ropa interior para ganar un partido. Sabe que no tiene nada que ver, pero la sensación de hacer algo ritual le da confianza. Y la confianza mejora el rendimiento, así que, de alguna manera, funciona.

El sesgo de confirmación en acción

Tu cerebro recuerda las veces que cruzaste los dedos y funcionó, y olvida las cientos de veces que no pasó nada. Eso se llama sesgo de confirmación. Y es la razón principal por la que las supersticiones se perpetúan a través de generaciones.

Las supersticiones más curiosas del mundo que no conocías

No todo es español o anglosajón. Hay supersticiones increíblemente específicas en diferentes culturas. En Turquía, masticar chicle por la noche hace que la carne de los muertos se convierta en chicle en tu boca. En Corea del Sur, no se puede escribir el nombre de una persona viva en rojo porque significa que va a morir. Y en Egipto, abrir y cerrar las tijeras sin cortar nada atrae peleas.

Lo que comes también tiene sus reglas

En muchas culturas asiáticas, clavar los palillos en el arroz verticalmente es un símbolo de muerte, porque se parece a los palillos de incienso que se queman en los funerales. Y en Italia, poner el pan boca abajo en la mesa es considerado de muy mala educación y también trae mala suerte, porque se dice que el pan es sagrado y ponerlo al revés es como burlarse de Dios.

Preguntas frecuentes sobre el origen de las supersticiones

¿Por qué se dice que tocar madera da buena suerte?

El origen está en las culturas celtas y germánicas, que creían que los árboles albergaban espíritus protectores. Tocar madera era una manera de pedir ayuda a esos espíritus para que un deseo se cumpliera o para alejar el mal. Los cristianos lo adaptaron, asociándolo con la madera de la cruz de Jesús.

¿Qué significa el número 13 en la cultura mexicana?

En la cultura mexica, el número 13 era un número sagrado asociado al cielo. Había trece cielos en su cosmovisión. Pero con la llegada de los españoles y la mezcla de culturas, el miedo al martes 13 se impuso, aunque el número en sí mismo no era tan mal visto originalmente en la región.

¿Las supersticiones varían según el país?

Totalmente. En Japón, el número 4 es el que da mala suerte porque se pronuncia igual que «muerte». En algunos países de Latinoamérica, no se debe barrer de noche porque se dice que estás barriendo la suerte de la casa. En Escocia, ver una ardilla roja es buena suerte, pero en otros países, las ardillas no tienen ningún significado especial.

¿Tienen base científica las supersticiones?

No tienen base científica, pero sí psicológica. El ser humano necesita explicaciones para lo que no entiende, y las supersticiones llenan ese vacío. Además, cumplen una función social: son rituales que compartimos con otros, que nos unen a nuestra cultura y nos hacen sentir parte de algo.

¿Cómo puedo dejar de ser supersticioso?

Si te molesta, la clave está en reconocer que son sesgos cognitivos y exponerte a situaciones donde la superstición no se cumpla. Pero la mayoría de la gente no quiere dejar de serlo, porque estas pequeñas acciones les dan seguridad. Y si te hace sentir mejor, ¿qué más da?

¿Qué superstición es la más antigua del mundo?

El miedo a la mala suerte por ciertos animales y el respeto a los árboles probablemente son las más antiguas, con registros en culturas prehistóricas. Los egipcios ya tenían amuletos para protegerse de la mala suerte, así que estamos hablando de miles de años.

¿Los objetos pueden tener realmente mala energía?

No, desde el punto de vista físico, los objetos no emiten energías que afecten a tu vida. Pero desde la perspectiva cultural y psicológica, si crees que un objeto tiene mala energía, te comportarás de forma diferente y eso puede influir en tus decisiones. O sea, la superstición funciona porque tú le das poder.

Rituales para la buena suerte que tienen más historia de la que imaginas

No todo son malas noticias. El amuleto de la herradura, por ejemplo, se ha considerado de buena suerte desde el siglo V, cuando los romanos creían que los herreros tenían poderes mágicos porque trabajaban con fuego y metal. Colgarla con las puntas hacia arriba servía para atrapar la buena suerte. En la Edad Media, encontrarse una herradura era señal de que habías tenido suerte porque un caballo la había perdido y eso significaba que el herrero no había hecho bien su trabajo.

El trébol de cuatro hojas es una rareza genética que los druidas celtas consideraban un amuleto mágico. Al ser tan difícil de encontrar, si dabas con uno, eras afortunado de por vida. Hoy sabemos que la probabilidad de encontrar un trébol de cuatro hojas es de 1 entre 10.000, así que si encuentras uno, tómalo como una señal de que el universo se ha fijado en ti.

Redaccion
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