¿Has probado esa ciruela que es pura dulzura con un toque ácido perfecto? Esa es la ciruela verde. No es solo una fruta de postre; es una bomba de nutrientes que va directo a tu salud.
Su hueso se sale con facilidad, lo que la hace ideal para comer fresca, pero también es la reina de las mermeladas y jaleas. Y antes de que te cuente cómo hacer una mermelada que te hará quedar como un chef, hablemos de por qué esta fruta merece un lugar en tu cocina.
Un Árbol Resistente y una Fruta Única
El ciruelo verde (Prunus domestica) es un superviviente. Originario del Cáucaso y Anatolia, este árbol de la familia de las rosáceas puede alcanzar hasta 10 metros, aunque normalmente se queda en unos 6 metros. Su tronco tiene un color inusual, entre verde y azulado, que lo hace bastante distintivo.
El árbol de ciruela verde se conoce científicamente como Prunus domestica.
La fruta en sí es redonda u ovalada, con una pulpa verde claro y una textura increíblemente suave. Es más pequeña que otras variedades redondas, pero su sabor intenso la compensa con creces. Su color puede ir del verde intenso a un amarillo pálido, a veces con toques azules. Y si quieres disfrutarlas en su punto, tu temporada es entre julio y agosto.
Lo que Realmente Llevas a tu Cuerpo con Cada Bocado
Aquí está lo fascinante: en solo 100 gramos de ciruelas verdes, obtienes aproximadamente 46 calorías. Es un snack ligero, pero cargado de vitaminas y minerales que tu cuerpo agradece.
Desglose Nutricional
Minerales Principales
- Potasio
- Fósforo
- Magnesio
- Calcio
- Hierro
- Zinc
- Sodio (en cantidades mínimas)
Vitaminas Clave
- Vitamina C
- Vitamina K
- Vitamina A
- Vitamina E
- Vitaminas del grupo B (B1, B2, B3)
Beneficios que Notarás (y Otros que Trabajan en Silencio)
Más allá de las tablas nutricionales, esto es lo que la ciruela verde hace por ti.
Un Refuerzo Inmunológico Natural
La vitamina C es de lo primero que se resiente con el estrés o el ejercicio intenso. En lugar de recurrir solo a suplementos, una ración de ciruelas verdes te ayuda a reponer estos niveles de forma natural, manteniendo tus defensas alerta.
Antioxidantes que Marcan la Diferencia
Esto es importante: las ciruelas verdes están entre las frutas con mayor contenido de antioxidantes. De hecho, su nivel de ciertos fitonutrientes supera ampliamente al de los arándanos. Es por esto que se estudian seriamente por su potencial en la prevención de enfermedades crónicas.
¿Por qué comprar píldoras de vitamina C cuando se puede obtener el mismo beneficio comiendo ciruelas diariamente?
Energía sin Cafeína
¿Cansancio? Las ciruelas verdes son ricas en ácido cítrico y compuestos alcalinos que ayudan a neutralizar el ácido láctico. Este ácido es el responsable de esa sensación de fatiga y dolores después de un esfuerzo. Al equilibrarlo, te sientes con más energía de forma natural.
Una Ayuda para tu Piel
No es magia, es vitamina C. Este nutriente es crucial para la producción de colágeno, la proteína que mantiene tu piel firme y elástica. El consumo regular, junto con otros nutrientes como el zinc y la vitamina E, puede ayudar a reducir la aparición de arrugas y manchas.
Digestiones Más Ligeras
La fibra es tu mejor amiga para una digestión sin problemas. Tanto la pulpa como la piel de la ciruela verde son una buena fuente. Esta fibra ayuda a prevenir la inflamación, los gases y el estreñimiento. Además, unas sustancias llamadas catequinas promueven el movimiento natural de tus intestinos.
Aliada de tu Cerebro
Los antioxidantes de las ciruelas verdes son tan potentes que pueden ser hasta siete veces más efectivos que la curcumina de la cúrcuma en algunos aspectos. Estos compuestos protegen a las células nerviosas de tu cerebro del daño causado por los radicales libres, lo que se traduce en un menor riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Comer ciruelas verdes aporta grandes beneficios en la prevención del Alzheimer
Combate la Anemia
Su contenido en hierro es significativo. Incluirlas en tu dieta de forma habitual ayuda a mantener estables tus niveles de hierro en sangre, lo que te hace menos propenso a sufrir anemia.
Cuidado de tu Hígado
Los ácidos orgánicos de esta fruta previenen la acumulación de grasa no solo en el hígado, sino también en las arterias. Es un apoyo para tu sistema circulatorio y para la función hepática.
Protección Antibacteriana
El ácido cítrico de las ciruelas verdes puede inhibir bacterias dañinas como la Helicobacter pylori, asociada a problemas gastrointestinales como úlceras e inflamación.
Lo que Debes Tener en Cuenta: Contraindicaciones y Errores Comunes
Nada es perfecto, y es justo contarte la otra parte.
1. Lávalas Siempre, Sin Excepción
Como cualquier fruta fresca, pueden tener residuos de pesticidas o polvo. Lávalas siempre bajo el grifo frotando suavemente con tus dedos. No uses jabón, pero sé minucioso. Es un paso simple que evita muchos problemas.
2. El Error de Excederte con la Fibra
Si no estás acostumbrado a una dieta rica en fibra, comer muchas ciruelas verdes de golpe puede ser contraproducente. Su fibra soluble atrae agua y puede fermentar en tu intestino, generando gases, hinchazón y molestias.
La clave es la moderación. Un puñado al día (unos 100-150 g) es una buena medida. Si no sueles comer mucha fibra, introduce las ciruelas gradualmente.
La cantidad máxima recomendada de ciruela verde es de 150 g diarios.
3. Alergias e Intolerancias
Un malestar estomacal recurrente después de comer ciruelas podría ser señal de una intolerancia o alergia. Si notas que te sientan mal de forma consistente, lo mejor es que consultes con tu médico. Para la mayoría de las personas, son perfectamente seguras y digestivas.
Preguntas Frecuentes Sobre las Ciruelas Verdes
¿Engordan las ciruelas verdes?
Para nada. Con solo 46 calorías por cada 100 gramos, son un snack ligero y saciante gracias a su fibra y alto contenido en agua. Son una opción mucho mejor que cualquier producto procesado.
¿Puedo comerlas si tengo diabetes?
Sí, pero con precaución y supervisión. Su índice glucémico es moderado. Lo ideal es comerlas frescas y en cantidades controladas (unos 50-70 g por ración), preferiblemente junto con una fuente de proteína o grasa saludable para ralentizar la absorción de sus azúcares.
¿Es mejor comerla con o sin piel?
¡Con piel! La piel concentra una gran parte de la fibra y los antioxidantes. Solo asegúrate de lavarla bien.
¿Las ciruelas verdes y las ciruelas pasas son lo mismo?
No exactamente. Las ciruelas pasas son ciruelas deshidratadas, generalmente de variedades específicas. Al deshidratarse, su contenido de azúcar y calorías se concentra, por lo que son más calóricas. Las verdes frescas tienen menos calorías y más agua.
¿Cómo elijo las mejores ciruelas verdes en el mercado?
Busca las que tengan la piel firme pero cedan ligeramente a una presión suave. Evita las que tengan golpes, manchas oscuras o estén excesivamente blandas. Un leve aroma dulce es buena señal.
¿Ayudan realmente con el estreñimiento?
Sí, gracias a su combinación de fibra soluble e insoluble y a compuestos como el sorbitol, que tienen un efecto laxante suave y natural.
¿Se pueden congelar?
Sí. Lávalas, sécalas, córtalas por la mitad y quita el hueso. Colócalas en una bandeja para que se congelen individualmente y luego pásalas a una bolsa de congelación. Así no se apelmazarán.
Tu Mermelada de Ciruela Verde Casera (Sin Conservantes)
Esta receta es un clásico por una razón: es sencilla y el resultado es espectacular. Hacer tu propia mermelada te permite controlar la cantidad de azúcar y preservar todas las propiedades de la fruta.
Lo que Necesitas
- 2 kg de ciruelas verdes lavadas
- 1 kg de azúcar (puedes reducir un poco si prefieres menos dulce)
- El jugo de medio limón (opcional, para realzar el sabor y ayudar a la conservación)
El Paso a Paso
- Corta las ciruelas por la mitad y retira el hueso. No es necesario pelarlas.
- En un bol grande, mezcla la fruta con el azúcar (y el jugo de limón si lo usas). Remueve bien y deja reposar unos 30-45 minutos. Verás cómo suelta su propio jugo y se forma un almíbar.
- Pon la mezcla en una cazuela ancha y llévala a ebullición a fuego medio-alto. Cuando empiece a hervir, baja el fuego y cocina a fuego lento durante unos 45-60 minutos. Remueve de vez en cuando, sobre todo hacia el final, para que no se pegue.
- Para saber si está lista, pon una gota de mermelada en un plato frío. Si se arruga al empujarla con el dedo y no se esparce, está en su punto.
- Retira del fuego y deja reposar 5 minutos. Luego, puedes triturarla ligeramente con la batidora de mano si quieres una textura más fina, o dejarla con trozos.
- Vierte la mermelada caliente en tarros de vidrio limpios y esterilizados (pásalos por agua hirviendo o el lavavajillas). Ciérralos bien y colócalos boca abajo hasta que se enfríen. Esto creará el vacío.
Guárdala en un lugar fresco y oscuro. Una vez abierto, al frigorífico. Ahora tienes el sabor del verano listo para tus tostadas durante meses.




